La espiral del silencio

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  • En el caso de la guerrilla colombiana hemos entrado en una espiral de silencio

EL MIEDO COMO POLÍTICA DE ESTADO:

Este domingo 24 de julio, en el acto solemne para conmemorar el 227 Aniversario del Natalicio de nuestro Libertador Simón Bolívar, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, retomó el viejo truco de manipular a las masas para hacer creer que su vida corre peligro. El Primer Mandatario Nacional reveló la existencia de una supuesta carta a través de la cual un buen amigo lo alerta, una vez más, de que el imperio norteamericano y Colombia lo quieren asesinar y por ende acabar con el gobierno revolucionario que preside. A esta denuncia pública debemos hacerle varias interpretaciones: 1) Con este tipo de aseveraciones el jefe de Estado pretende, primero que nada, demostrar que él todo lo sabe, que nada le es ajeno, que el gobierno venezolano tiene gente infiltrada en todos los niveles nacionales e internacionales, es decir, que sus equipos de inteligencia han logrado penetrar hasta los rincones más recónditos del Departamento de Estado Norteamericano, la Casa Blanca, la CIA y más allá, 2) Es un alerta que podría utilizarse para hacer presos y enjuiciar, sin fundamentos sólidos, a todo aquel que es considerado enemigo de la Revolución Bolivariana, 3) Crear pánico y zozobra en la población y 4) Decir que no hay condiciones políticas y sociales para realizar las elecciones parlamentarias pautadas para el 26 de septiembre del presente año. Históricamente se ha demostrado que el miedo, cuando se convierte en política de Estado, es una de las herramientas más eficaces para mantener a raya a la ciudadanía y tomar medidas extremas que dejan muchos sinsabores. Después de esta denuncia cualquier cosa puede suceder en nuestro país. No se trata de banalizar los señalamientos hechos por el presidente Hugo Chávez, se trata de que ya necesitamos creer en aquello que nos han dicho “N” cantidad de veces, sobre todo cuando se presentan coyunturas de tipo electoral.

LA ESPIRAL DEL SILENCIO:

El pasado jueves 22 de julio el Gobierno nacional rompió, formalmente, las históricas relaciones diplomáticas con Colombia. La medida afecta, indiscutiblemente, los aspectos diplomáticos, militares, sociales, económicos y, sobre todo, los relacionados con la opinión pública nacional e internacional. Al unísono los voceros del Gobierno venezolano, civiles y militares, desgarran su garganta para condenar la acción tomada por el Embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos, Luis Alfonso Hoyos, pero olvidan, por ejemplo, que en enero de 2.008, al pronunciar su Mensaje Anual ante la Asamblea Nacional el propio presidente de la República, Hugo Chávez Frías, pidió a la comunidad internacional que reconociera a las guerrillas colombianas como una fuerza beligerante. La solicitud presidencial implicaba, además, que se le cambiara el calificativo de terroristas a aquellos grupos armados que, bajo la clandestinidad de la selva colombiana, secuestran, asesinan y torturan a miles de inocentes. Se condena la denuncia realizada por un funcionario del vecino país al tiempo de olvidar que la opinión pública nacional e internacional sabe que el gobierno venezolano ha permitido que grupos extremistas rindan homenaje y levantan estatuas del ex jefe de las FARC, Manuel “Marulanda” dentro del territorio nacional. Se condena la acción y se obvian los homenajes que se le rindieron al guerrillero Raúl Reyes luego de morir en una emboscada que se le aplicó en territorio ecuatoriano. No obstante, desde Venezuela se celebran las declaraciones de apoyo e identidad político-ideológicas que en varias oportunidades han pronunciado los principales voceros de la FARC. Se rompieron las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia sin tomar en cuenta qué dirán esos ciudadanos, civiles y militares, que han sido testigos de la presencia de esos campamentos dentro de nuestro país. Definitivamente en esta oportunidad la diplomacia va por un lado y cobra tendencias y colores ya predeterminados. Los que deben permanecer en silencio se guardan su hipótesis y esperan una nueva y mejor oportunidad.

ÍRRITOS PARLAMENTARIOS Y ALGO MÁS:

El pasado jueves 22 de julio el presidente de la Comisión Permanente de Política Interior, diputado Tulio Jiménez, presentó ante la Cámara un Proyecto de Ley Orgánica de Drogas completamente diferente al que se aprobó en octubre de 2.009 en primera discusión. No conforme con eso el mencionado parlamentario solicitó levantarle la sanción a los 19 artículos que se habían aprobado anteriormente. Tanto la Constitución Nacional como el Reglamento Interior y de Debates del Parlamento establecen que durante la segunda discusión de un instrumento el tema se aborda artículo por artículo, es decir que se aplica el mismo procedimiento cuando se procede a levantarle la sanción a uno o varios artículos. En esta oportunidad se cometió un acto írrito: el levantamiento de la sanción se llevó a cabo en bloque y la discusión artículo por artículo (197 en total) se llevó a cabo como alma que lleva el diablo. Finalmente la referida ley resultó sancionada y remitida al Ejecutivo Nacional. Cabe destacar que uno de los cambios más importantes del instrumento es su propio nombre. Hasta el momento esta ley se denominaba Ley Orgánica contra el Tráfico Ilícito y Consumo de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas y de ahora en adelante se llamará Ley Orgánica de Drogas. Es importante señalar que al entrar en vigencia este instrumento, tanto los miembros de la Fuerza Armada Nacional como los empleados públicos serán obligados a realizarse un examen toxicológico anual. Además, las empresas privadas y del Estado estarán obligadas a emplear a personas rehabilitadas.

COMO EL BARBARAZO:

La Asamblea Nacional tiene prácticamente listos dos instrumentos de ley que darán mucho de qué hablar: la Ley que Regula el Sistema Privado de Salud y la Ley de Propiedad Social. Según lo explicado por el diputado Tirso Silva, miembro de la Comisión Permanente de Finanzas, la Ley que Regula el Sistema Privado de Salud establece, entre otras cosas, la posibilidad cierta de que el Ministerio para la Salud y Desarrollo Social pueda intervenir o tomar posesión de una Institución Privada Prestataria de Servicios de Salud para administrarla transitoriamente. Dijo, además, que en dicho instrumento se prohíbe expender y vender aquellos productos conocidos como adaptógenos ya que éstos no tienen evidencias científicas de sus propiedades. Asimismo se conoció que se prevé la creación de la Oficina Nacional Reguladora de Salud la cual tendrá por lo menos 32 razones para sancionar, en Unidades Tributarias, a las clínicas privadas del país. Los costos de los servicios que ofrecen las clínicas privadas (emergencia, hospitalización, quirófano, terapia, material médico, medicinas, biodiagnósticos, imágenes y honorarios profesionales, entre otros) serán establecidos por la mencionada Oficina Nacional Reguladora de Salud. No obstante, la Ley de Propiedad Social, establecerá cuatro formas de propiedad: propiedad social indirecta, propiedad social delegada, propiedad social directa y propiedad social mixta. En dicho instrumento se habla de un Fondo Intergubernamental para la Economía Socialista y de la Economía Endógena. Se establece que la propiedad privada, perteneciente a personas naturales o jurídicas “coexistirá” con el resto de las propiedades. Llama poderosamente la atención que al entrar en vigencia la Ley de Propiedad Social, según la Disposición Transitoria Primera, se modificará el contenido de las siguientes leyes: Código Civil, Código de Comercio, Ley de Licitaciones, Ley Orgánica de Planificación de la Administración Pública, Ley para el Fomento de la Economía Popular y Ley de los Consejos Comunales, entre otras.

CONFIRMADO